Buscamos un suspiro, una razón por la cual sonreír, y cuando
creemos haberla encontrado todo se desvanece y corremos para tratar de mirar
siquiera las cenizas que quedaron pero cuando llegamos a ese lugar, donde ha
quedado eso último que vimos, lo que tanta felicidad nos dio, lo que tantas
alegrías y tristezas nos trajo al mismo tiempo, nos damos cuenta de que no hay
nada, de que todo fue un pensamiento que nosotros mismos creamos y llevamos a
otro nivel para no sentirnos solos y que todo el dolor que aguantamos durante
ese trayecto, fue pura ilusión.
Nos damos cuenta de que las alegrías más tontas, las miradas
más sutiles, los besos más tiernos, nunca estuvieron ahí, que todo fue producto
de nuestra imaginación, que creamos una historia para vencer nuestro miedo más
profundo y callar nuestros temores, pero entonces, llega alguien, alguien que
nos hace ver todo de diferente manera, y volvemos a sonreír, a compartir
nuestras tristezas y alegrías con el mundo, volvemos a soñar, a cantar.
Interpretamos de una forma tan sustanciosa, tan verídica, nos ponemos de pie. Y es entonces cuando nos percatamos de que nada volverá a
ser como antes, de que esta vez las cosas serán distintas, miramos nuestro
alrededor de otro color, un color puro, un color tibio, claro.
Nos despertamos con esa canción que tanto nos gusta en la
mente, no tenemos necesidad de mirarnos en el espejo para lucir bien, cuando
caminamos contamos los pasos para llegar al lugar deseado, sin necesidad de
correr, sonreímos sin motivo y sin darnos cuenta saludamos a la gente que
camina por nuestro rumbo. Notamos como el cigarrillo se consume lentamente
mientras bebemos de nuestra copa, que la luna cada día se ve más hermosa, y que
todo el dolor que emanaba de nuestro ser se ha ido, al menos por un tiempo.
Enfrentamos nuestros miedos con valor, adentrándonos hacia lo desconocido.
Y sin mirar el pasado, sin recordar las trampas, y todos los
obstáculos que tuvimos que pasar, los caminos erróneos y los finales
inconclusos, llegamos a la persona deseada, a esa persona que provoca un mar de
emociones en nosotros, que nos provoca felicidad, entusiasmo; aquella que hace que nuestro corazón
parezca que se nos sale del cuerpo, es ahí, cuando caemos en cuenta de que todo
el dolor fue una simple ilusión.
Y no es que vaya a llegar hoy mismo, o mañana, o quién sabe.
No sabemos lo que pueda ocurrir, los retos que el destino ponga en nuestro
camino, los obstáculos que tendremos que pasar antes de encontrar a esa persona
que tanto anhelamos, pero por lo pronto, vivamos, sonriamos, juguemos a
equivocarnos, a crecer, hagamos lo que queramos, pero esos sí, sin arrepentirnos después...
No hay comentarios:
Publicar un comentario